INFORME DE LA MISIÓN HUMANITARIA POR LA VIDA Y LA PAZ EN LOS LLANOS ORIENTALES Y LA ORINOQUÍA

 

Desde inicios del año 2020, medios de comunicación, nacionales e internacionales, documentaron una creciente ola de violaciones a los derechos humanos por parte de la fuerza pública, en distintos contextos de la geografía colombiana, en operativos de erradicación forzada de cultivos de hoja de coca, como es el caso de la región del Guayabero, limites entre el Sur del Meta y el departamento del Guaviare.

Comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes en todo el país, han documentado, registrado y denunciado ante las autoridades competentes y a la opinión pública, los hechos que han puesto en peligro el sustento, la vida y la integridad de miles de familias que sobreviven con el cultivo de la coca.

Desde esta compleja realidad, las organizaciones campesinas del sur del Meta llamaron a los y las defensoras de Derechos Humanos, a la opinión pública y a la comunidad internacional, para que verificaran lo que estaban pasando en sus territorios.

Ante este llamado, organizaciones que llevamos años trabajando en estos territorios, propusimos y organizamos la Misión Humanitaria por la Vida y la Paz en los Llanos Orientales y la Orinoquía, con el objetivo de escuchar las voces, sentimientos y testimonios de las comunidades locales, para visibilizarlos ante la opinión pública nacional e internacional.

Por la pandemia y para proteger la salud de los habitantes y de los miembros de la Misión, adoptamos estrictos protocolos de bioseguridad y distanciamiento social.

A continuación, presentamos lo que vimos, sentimos, escuchamos, aprendimos y complementamos en la visita al territorio de los departamentos del Meta y Guaviare[1], entre el 18 y el 27 de julio del 2020. Haciendo especial énfasis en la región del Guayabero donde se presentaron los mas recientes hechos relacionados con violación de Derechos Humanos.

Según lo visto, sentido y escuchado por nosotras y nosotros[2], en los lugares visitados existe:

i) una problemática histórica en torno al uso y la tenencia de la tierra, y que, al traslaparse con algunas figuras de ordenamiento territorial ambiental, genera conflictos socioambientales a distintas escalas;

ii) un claro incumplimiento de parte del Estado colombiano, en materia de acuerdos de paz

iii) múltiples casos de desigualdad y violencia de género, que no son atendidos oportunamente

iv) ausencia de garantías de un futuro promisorio para la población perteneciente a la primera infancia

v) daños psicosociales en mujeres, hombres, niñas y niños a causa de la violencia que han vivido, la persecución y discriminación de la que han sido víctimas en los últimos años, de parte del mismo Estado.

Queremos darle un profundo agradecimiento a quienes, a pesar del miedo, nos contaron sus historias sagradas, que son fundamentales para la construcción de la paz en Colombia. Colocamos en sus manos, en su corazón y en su conciencia este informe.

[1] En el departamento del Guaviare pudimos visitar las veredas Tercer Milenio, Caño San José́, El Silencio y Nueva Colombia. En el departamento del Meta, municipio Vista Hermosa, estuvimos en el ETCR La Cooperativa, Agua linda (Caserío Santo Domingo) y el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación – ETCR Georgina Ortiz. En el municipio de Mesetas escuchamos a los/as habitantes del ETCR Mariana Páez y las comunidades aledañas, igualmente la Nueva Área de Reincorporación – NAR Simón Trinidad. En la inspección de La Julia, en Uribe, hablamos con delegados del NAR – de la vereda la Pista y veredas vecinas. Y en el norte del Guaviare, estuvimos con las comunidades de Puerto Cachicamo y el ETCR Jaime Pardo Leal, ubicado en la vereda Colinas

Informe (1)

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