Puerto Gaitán
Uno de los 29 municipios del Departamento del Meta, Puerto Gaitán es el cuarto municipio más grande del país, teniendo un área de 17.499 km2, siendo el más grande del departamento. Este municipio límita al norte con el Río Meta y el departamento del Casanare, al oriente con el departamento del Vichada, al occidente con los municipios de Puerto López y San Martín y al sur con el municipio de Mapiripán.
Puerto Gaitán, que se ubica en la altillanura, entrada natural de la orinoquía, es uno de los municipios colombianos productores de petróleo por excelencia durante el siglo XXI. Sin embargo, el desarrollo económico de la zona también incluye la ganadería, la pesca, la agricultura, los monocultivos y el turismo, además de la explotación de hidrocarburos.
La población de Puerto Gaitán, en las primeras decadas del siglo XX era mayoritariamente indígena, de los pueblos Sikuani, Piapoco y Sáliba, pero la prática de las “guajibiadas” llevada a cabo por los colonos, consistente en la cacería de indígenas, redujo su población y los obligó a distanciarse de los centros poblados que se estaban formando y desplazarse hacia otras zonas de la orinoquía. Hoy, algunos de estos pueblos habitan resguardos delimitados por la nación y tienen autonomía en su organización.
Puerto Gaitán, al ser uno de los puertos principales del Río Meta, y siendo la ruta para transitar hacia la desembocadura del orinoco, se convirtió en epicentro de misiones religiosas, multinacionales y personas con gran riqueza que buscaban tierras para producir a cualquier costo. Esto hizo que la zona fuese testigo de la formación de las guerrillas liberales de los llanos orientales, que tuvo su periodo de actividad durante la época conocida como “La violencia”, en las decadas de los años 40, 50 y 60, lo que sometió a la población a vivir en contextos de enfrentamientos bélicos que se recrudecieron con la aparición de las guerrilas marxistas tras los años 60 y el fortalecimiento del paramilitarismo en los 80, 90 y 2000. El fenómeno del paramilitarismo en el municipio, se dio como respuesta a la presencia constante de la guerrila de las FARC, pero también trajo conflictos sobre la tenencia de la tierra, pues se ha asociado constantemente con el zar de las esmeraldas Victor Carranza y el actuar de grupos violentos conocidos como “carranceros” que favorecieron sus negocios en la zona. Además, fue centro de la formación del bloque oriental de las Autodefensas Unidas de Colombia, con grupos denominados como Autodefensas Campesinas del Meta y Vichada, bajo el mando de Guillermo Torres.
En la actualidad, el municipio se destaca por la actividad de multinacionales dedicadas a la exploración y explotación de hidrocarburos y los monocultivos que llegaron como proyectos productivos de comunidades religiosas menonitas extranjeras, consolidando una nueva forma de despojo de tierras fortaleciendo el modelo de extranjerización de la tierra.
La Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, acompaña a comuinidades campesinas de las veredas El Porvenir y Matarratón y comunidades indígenas en el Resguardo Aseinpome y los Territorios Ancestrales San Rafael Warrojo e Iwitsulibo.
